Ensamble investigaciones: la historia detrás de la palabra

En estos días una amiga y colega nos preguntó por la historia de Ensamble investigaciones, y así nos motivó a pensar que la primera entrada de este blog debíamos dedicarla a contar nuestra propia historia.

La búsqueda del nombre

No es fácil pensar en un nombre cuando se arranca con un proyecto de emprendimiento. Se dedican sesiones a rebotar ideas, se hacen juegos de palabras, se intenta lo de “escriba lo primero que se le venga a la cabeza”, se recurre a Google y se buscan definiciones en el diccionario de la Real Academia Española (RAE) y, por supuesto, en Wikipedia. Si se tienen más recursos, se contrata a un estudio de diseño de marca para dejarlo “en manos de los que saben”.

Pero lo cierto es que Ensamble surgió en un ejercicio en el que, como suelo hacer, traté de darle forma a mis ideas a través de la escritura. Cuando empecé hoy este ejercicio de memoria, encontré el archivo original que escribí entonces, titulado “ideas para consultoría”. El documento tiene una sección de “ideas de nombres”: ahí Ensamble aparece camuflado en medio de una lista de otras palabras. No se destaca mayor cosa. Hay otras palabras a las que les puse negrilla o para las cuales busqué sus varias acepciones; para algunas incluso probé opciones de subtítulos. Pero Ensamble aparece solito, en letra regular. Así, sin pretensiones.

Historia de Ensamble investigaciones Foto de ideas

Intuición o racionalidad

El archivo es de febrero de 2015 y en ese entonces éramos tres personas en el proyecto. Cuando les mostré a las demás lo que había pensado escribiendo, la opción de Ensamble gustó. Nos sonó el concepto de unir, juntar y articular porque siempre le apostamos a combinar miradas y disciplinas. Luego sometimos la idea a la opinión de personas amigas y parejas. A algunas la palabra les hacía pensar en fábricas de muebles o en grupos musicales y a otros en algo muy técnico. También recibimos comentarios positivos de quienes opinaron que era un nombre más que apropiado para lo que hacíamos.

Pero en últimas, el término se quedó porque a nosotras nos gustó de una forma más visceral e intuitiva que racional y lógica. No en vano hay quienes han dicho que es precisamente lo que sentimos, más que lo que intentamos racionalizar, lo que nos hace probar nuevas cosas. Simon Sinek lo dijo literalmente así en Start with why: “no son la lógica y los hechos sino nuestros sueños y esperanzas, nuestros corazones y tripas, lo que nos lleva a probar nuevas cosas”. Así que Ensamble investigaciones fue el nombre que inscribimos en la Cámara de Comercio en 2015.

Historia de ensamble investigaciones Imagen Notaría

Un nombre y una marca

Pero casi al mismo tiempo, en el proceso de pulir el concepto de lo que íbamos a hacer, surgió otra marca que terminó reemplazando a Ensamble: con esa otra marca creamos el logo, la papelería, el dominio, el correo y todo lo demás que se hace cuando se arranca un proyecto empresarial. Salud transversal fue el nombre que le dimos a lo que hicimos entre 2015 y 2016.

Aunque la verdad es que internamente seguíamos llamándonos Ensamble. Así nos referíamos a la empresa entre nosotras y ese era el nombre que aparecía en mi agenda para señalar las reuniones y tareas. Esa fue la palabra que siempre usó Rocío, nuestra contadora, que en repetidas ocasiones nos dijo que no entendía el motivo de tener esos dos nombres.

El regreso al origen

El 2017 llegó anunciando cambios: de tres personas pasamos a ser dos. Dentro de las varias decisiones que se derivaron del cambio, Catalina y yo decidimos que necesitábamos otro enfoque pues ya no éramos las mismas haciendo lo mismo; queríamos hacer algo que estuviera más cerca de los intereses y pasiones actuales de las dos, pero también de lo que nos había movido desde siempre.

Dedicamos varias sesiones a ese proceso de re-invención y en una de ellas llegó el momento de pensar nuevamente en el nombre. Re-evaluamos la cosa y aceptamos lo evidente: de dientes para adentro nunca habíamos dejado de ser Ensamble. Volvimos a los diccionarios y a las asociaciones y comprobamos, otra vez, que la palabra era más que coherente con lo que creemos y hacemos: armar, construir, conectar, hacer puentes, trabajar en equipo, unir miradas, dar forma. Por eso debe ser que también hay quienes dicen que por más vueltas que uno de, siempre termina volviendo (o llegando) a lo que esencialmente es.

Por eso ni siquiera nos sorprendió tanto cuando leímos la definición que tiene Wikipedia para ensamble musical: “dos o más personas que a través de la voz o de instrumentos transmiten una interpretación propia de obras musicales pertenecientes a diferentes géneros o estilos”. Una buena metáfora para lo que hacemos: trabajamos en equipo para acercarnos a una experiencia o situación desde las herramientas que nos dan los métodos cualitativos y la convertimos en una historia mediante diferentes formas y formatos.

Por todo esto: Ensamble.

Adriana Díaz del Castillo H.

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